Hablemos del colon irritable y la función de la nutricionista(parte 2)

En el blog anterior, introdujimos el SÍNDROME DEL COLON IRRITABLE (¿si te lo has perdido, aquí lo puedes encontrar!), y ahora que hemos hablado de las generalidades, seguramente te habrás dado cuenta de lo raro que es que esta condición no tenga un diagnóstico propio, lo cual conlleva a miles de rodeos con pruebas y visitas médicas para descartar otras condiciones y poder llegar a este diagnóstico.

Su diagnóstico se hace mediante lo que se llama un diagnóstico por exclusión, que es al que se llega mediante un proceso de eliminación, y en la mayoría de los casos, se hace por falta de recursos o información necesaria sobre la etiología o fisiopatología de una enfermedad. 

Aunque esto puede servir para algunas condiciones y para descartar otros problemas de salud, tiene sus propios riesgos. Y es que, puede causar que se diagnostiquen mal los pacientes, pasando por alto otros diagnósticos. 

Un estudio del 2010 (4), acabó con la conclusión de que muchos profesionales creen que SII es un diagnóstico por exclusión y lo diagnostican de esta manera. 

Otro artículo del 2012 (5) defensaba que SII no era un diagnóstico del todo íntegro y que ya no tiene utilidad, debido a que representa un conjunto de síntomas potencialmente malinterpretados por el médico y connota a un trastorno funcional con afectaciones psicosomáticas y no un trastorno gastrointestinal específico. 

Finalmente, recalcan que no hay un tratamiento específico, aunque esto se puede contraargumentar con los medicamentos más actualizados que he mencionado en el otro blog.

Por otra parte, mencionan que aquellos diagnósticos erróneos han servido para marcar aquellas “red flags” que se han utilizado para pacientes que necesitaban una evaluación diagnóstica más profunda, añadiendo especificidad para los criterios. Sin embargo, esto no mejoraba la sensibilidad de los criterios Roma II para SII.

Irritable bowel syndrome or IBS as digestive health problem outline diagram. Credit: VectorMine.

Aunque el diagnóstico de SII es seguro en algunos casos, hay pacientes que pueden desarrollar otras condiciones gastrointestinales con el tiempo, y no ser identificadas. Esto también se debe a que muchas condiciones pueden imitar los síntomas del SII, y exigen un diagnóstico más preciso, además de excluir el cáncer y enfermedades inflamatorias. 

Ahora bien, somos conscientes de que desde el principio de este siglo, se han desarrollado muchísimas pruebas que ayudan a diagnosticar y rechazar otros diagnósticos eficientemente. Esto ayuda a descartar otras condiciones que antes se solapaban con el sd de colon irritable. Sin embargo, si bien estas pruebas son esenciales para el diagnóstico no demuestran la causa subyacente, como podría ser la celiaquía o malabsorción de ácidos biliares, lo cual previene poder tratar al paciente más efectivamente. 

Concluyen el estudio, con que ya se tendría que evitar el término de “SII” y utilizar otros diagnósticos basados en la fisiopatología del paciente, que realmente hagan referencia a los problemas que tiene la persona, para así poder tratarlos con más particularidad.

Vamos a hacer un pequeño inciso antes de continuar.

¿Qué son los criterios de Roma?

Los criterios de Roma, son unos criterios utilizados por los médicos para clasificar el diagnóstico de un paciente con un trastorno del eje intestino-cerebro, que se actualizan cada 6 a 10 años.

(6) El síndrome del colon irritable se considera un trastorno del eje intestino-cerebro, y estudios recientes han demostrado que los criterios Roma IV son más efectivos en identificación de casos graves y evidentes de SII. Sin embargo, los pacientes que no cumplen con todos los criterios, y que, por tanto, no serían diagnosticados, podrían beneficiarse del tratamiento de SII. 

Como se ha visto que esta condición no tiene biomarcadores específicos, y, tampoco se cree que se vayan a encontrar debido a su heterogeneidad, esto conlleva a un diagnóstico por exclusión, y los criterios Rome originales surgieron de un conjunto de síntomas identificados solamente por un estudio dirigido en el Reino Unido. 

Por otra parte, los criterios más actualizados (Roma IV) se derivan de un consenso, basados en síntomas extraídos de la opinión de varios profesionales y de datos empíricos.

Además, si bien se ha visto que hay una relación entre la dieta y los síntomas (que suelen ser postprandiales) en el caso de SII, esta relación no se incluye en estos criterios. También se ha visto que en varios pacientes en los que se ha manipulado la dieta, sus síntomas han disminuido bastante y han mejorado sus hábitos intestinales, y esto refleja que los criterios de Roma parecen ser incompletos.

¿Qué papel tiene el dietista nutricionista aquí?

En esta última revisión se ha visto que la intervención de un dietista/nutricionista es realmente útil. Es más, se ha visto que gestionar la dieta, ayuda a reconocer la etiopatogenia, es decir, las causas posibles. También se ha visto que un enfoque genérico cuando se pretende tratar alguna condición, no sirve en el caso de SII, debido a su heterogeneidad.

Si bien se ha visto que controlar la dieta sirve, aún se necesitan muchos estudios clínicos para profundizar sobre las necesidades y especificidades dietéticas y/o clínicas que requieren algunos pacientes con ciertos síntomas y características. 

En este artículo no se recomienda no utilizar los criterios, pero es evidente que se necesitan evidencias más objetivas. Hay muchísimas condiciones que se presentan junto con este síndrome pero que no se suelen diagnosticar, síntomas que no se priorizan y el abordaje holístico se está comprometiendo.

Concluyen esta revisión explicando que en el futuro, la mejor práctica para tratar con el síndrome del colon irritable será, muy probablemente, con terapia nutricional personalizada, teniendo en cuenta microbiomas y biomarcadores metabolómicos a nivel individual, acompañados de fármacos para el subtipo de SII. Así es como se conseguirá un resultado realmente eficaz, junto con el bienestar psicológico de los pacientes.

Como mini resumen, podríamos decir que…

El síndrome del colon irritable es una condición realmente compleja que afecta la calidad de la vida de aquellos que la padecen.

El diagnóstico por exclusión sigue siendo una práctica común, y los criterios de Roma IV han mejorado la identificación de casos.

En el futuro, se espera que la medicina personalizada, basada en el estudio del microbioma y los biomarcadores específicos, junto con el apoyo psicológico, sea la clave para un manejo más efectivo del SII.

Vivir con colon irritable puede ser agotador, sobre todo cuando parece que nadie entiende por lo que pasas. Pero la realidad es que hay un camino posible, uno en el que aprendes a cuidar tu digestión sin sentirte limitada, culpable ni perdida.

Mi trabajo como nutricionista es acompañarte en ese proceso con empatía, claridad y herramientas que se adapten a tu cuerpo y a tu vida.

No tienes que hacerlo sola: juntas podemos descubrir qué te sienta bien, reducir el malestar y recuperar el placer de comer sin miedo.

Si sientes que es momento de empezar a cuidar tu salud digestiva de forma consciente, te invito a escribirme y dar ese primer paso hacia tu bienestar.

Bibliografía

  1. Mayo Clinic Staff. (2023, May 12). Irritable bowel syndrome. Mayo Clinic. https://www.mayoclinic.org/diseases-conditions/irritable-bowel-syndrome/symptoms-causes/syc-20360016 
  2. Matt McMillen. (2024, February 11). Irritable Bowel Syndrome (IBS). WebMD. https://www.webmd.com/ibs/digestive-diseases-irritable-bowel-syndrome 
  3. Saha, L. (2014). Irritable bowel syndrome: Pathogenesis, diagnosis, treatment, and evidence-based medicine. World Journal of Gastroenterology, 20(22), 6759. https://doi.org/10.3748/wjg.v20.i22.6759 
  4. Spiegel, B. M. R., Farid, M., Esrailian, E., Talley, J., & Chang, L. (2010). Is Irritable Bowel Syndrome a Diagnosis of Exclusion? A Survey of Primary Care Providers, Gastroenterologists, and IBS Experts. American Journal of Gastroenterology, 105(4), 848–858. https://doi.org/10.1038/ajg.2010.47 
  5. Camilleri, M. (2012). Irritable bowel syndrome: how useful is the term and the ‘diagnosis’? Therapeutic Advances in Gastroenterology, 5(6), 381–386. https://doi.org/10.1177/1756283X12442223 
  6. Duncanson, K., Tikhe, D., Williams, G. M., & Talley, N. J. (2023). Irritable bowel syndrome – controversies in diagnosis and management. Expert Review of Gastroenterology & Hepatology, 17(7), 649–663. https://doi.org/10.1080/17474124.2023.2223975

Blog en colaboración con Rofayda Bakkali, estudiante de Medicina.

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