El sistema digestivo está formado por diversos órganos, dos de los cuales son el intestino grueso o colon y el intestino delgado.
El síndrome del intestino irritable (SII) o irritable bowel syndrome (IBS) en inglés, es una condición que afecta los intestinos y el estómago, causando dolores y molestias, además de problemas con el colon a nivel de hábitos, es decir, cantidad de veces que se defeca, el tipo de heces, diarrea o estreñimiento…
Este síndrome se clasifica según si es acompañado por diarrea (IBS-D), por estreñimiento (IBS-C), mixto (IBS-M) o si no se acompaña por ninguno (IBS-U).
Esta condición no aumenta el riesgo a padecer otras enfermedades, pero su dolor sí que es crónico, por lo que afecta la vida diaria de las personas que la sufren. Se calcula que aproximadamente entre un 9 y 23% de la población la padecen (3).
Por ello, vamos a dedicar dos partes a este tema de gran importancia. En este primer blog, vamos a hablar de las generalidades de esta patología y en el segundo, discutiremos el método diagnóstico utilizado.
Síntomas del colon irritable
En primer lugar, presentamos los síntomas. Algunas personas tienen síntomas más sutiles o menores, mientras que otras los pueden sufrir todos e intensamente. Hay quienes pueden controlar y tratar los síntomas mediante la alimentación, el estilo de vida y disminuyendo los niveles de estrés. Por otra parte, los síntomas más graves se deben tratar con medicación.
Los síntomas principales son:
- Cólicos
- Dolor e hinchazón abdominal
- Gases
- Diarrea y/o estreñimiento
- Indigestión
- Pirosis (o reflujo)
- Heces duras o blandas o heces con mucosidad
- Intolerancia a la comida
- Necesidad de defecar cuando ya lo acabas de hacer, o necesidad de orinar constantemente.
Aunque estos suelen ser los más comunes, hay una gran variedad de síntomas menos comunes como las mialgias.
Por otra parte, afecta a nivel psicológico: ansiedad, depresión, dolores de cabeza y cansancio. Además afecta a la peristalsis, que son las contracciones musculares de los intestinos que transportan los alimentos. Esta afectación provoca cambios en la evacuación intestinal y su frecuencia.
Algunos de los síntomas más graves incluyen la pérdida de peso, sangrado rectal, anemia ferropénica, vómitos…
Causas y factores de riesgo
No se conoce una causa clara que provoque esta condición. Se ha visto que podría ser que el colon se vuelve hipersensible, y ocurren espasmos en los músculos de los intestinos. Por otra parte, se ha visto que podría estar relacionado con algunos químicos producidos por el cuerpo, como la serotonina y la gastrina (3).
Otras posibles causas son el sistema nervioso, por señales descoordinadas entre el cerebro y los intestinos; una infección grave o cambios en la microbiota intestinal (3).
Diagnóstico y tratamiento
No hay ninguna prueba específica para determinar que se padece este síndrome. En cambio, se utilizan pruebas para descartar otras condiciones y se analizan los síntomas y signos.
El tratamiento es individualizado, ya que cada persona tiene un desencadenante o una causa específica, por lo que el plan es personalizado. Es probable que se modifiquen estilos de vida en cuanto a dieta, niveles de estrés, medicación, deporte, horarios del sueño.
Modificaciones en la alimentación
La modificación de la alimentación es un tratamiento no farmacológico que suele tener algunos beneficios. Algunas intolerancias alimentarias o alergias empeoran los síntomas, y, por otra parte, muchos pacientes han visto que algunos alimentos también los afectan.
En muchos casos, se aplican dietas eliminatorias, que se encargan de quitar todos los alérgenos de la dieta. Esto, aunque funcione a corto plazo, suele ser difícil de seguir. (3)
- Macronutrientes
- Varios estudios demuestran que la ingesta de grasas mejora la diarrea y el número de heces.
- El consumo de algunos carbohidratos puede agravar los síntomas, entre estos se encuentran los FODMAPs (fructanos, galactanos, lactosa, fructosa, sorbitol, xilitol y manitol).
- El sorbitol y otros alcoholes de azúcar en productos sin azúcar o con poco azúcar, no se absorben bien en el sistema GI, y puede provocar flatulencias y molestias abdominales.
- Entre estos encontramos el manitol, xilitol, eritritol, lactitol, maltitol e isomalt. (3) Esto debe trabajarse de manera personalizada en consulta con una dietista-nutricionista.
Sigue leyendo de forma gratuita por mi Substack!
Blog en colaboración con Rofayda Bakkali, estudiante de Medicina.