El efecto de los ultraprocesados en la salud física: ¿qué debes tener en cuenta?

Harvard (1) define los alimentos procesados mínimamente como aquellos alimentos cuyos nutrientes y vitaminas están intactos. Es decir, su estado es alterado mediante procesos de eliminación de partes no comestibles, secado, triturado, tostado, hervido, congelado o pasteurizado, con el objetivo de alargar su tiempo de conservación y sea más seguro consumirlos. 

El procesamiento, afecta el estado natural de los alimentos, añadiendo ciertos ingredientes como sal, aceite o azúcar, colores artificiales, preservativos o grasas (2). 

Hay diferentes sistemas que ayudan a clasificar los alimentos, como ahora el sistema NOVA (3) que los clasifica según el procesamiento por el que pasan: 

  1. Los mínimamente procesados, pasan por procesos para mejorar su preservación.
  2. Los ingredientes culinarios procesados, son aquellos productos que pasan por procesos para después poder ser utilizados para cocinar (no son de consumo directo)
  3. Los alimentos procesados, que contienen ingredientes añadidos con el objetivo de mejorar su conservación y protegerlos mediante la prevención del crecimiento de microorganismos.
  4. Los alimentos ultraprocesados, que están prácticamente formados por sustancias derivadas de alimentos y aditivos, casi sin ningún alimento del grupo 1. 

Sobre la actualidad 

El consumo excesivo de ultraprocesados se está convirtiendo en un hábito a nivel global, forman gran parte de nuestras dietas (si no son prácticamente la dieta) (2). De hecho, en España se vio un aumento de casi un 30% del consumo de ultraprocesados en 10 años (1990-2010), y es muy probable que este valor haya ido aumentando durante la última década (3). 

El concepto de ultraprocesados se ha ido mencionando a lo largo de los años en redes sociales o incluso en las noticias, pero, ¿qué dice la ciencia sobre ellos? 

¿Nos afectan estos alimentos?

En una revisión sistemática de este mismo año (2024) (2) en que se analizaron múltiples estudios, con un total de 9.888.373 participantes, enfocados en los alimentos ultraprocesados y su efecto sobre la salud, se pudo concluir que una dieta con alimentos ultraprocesados elevados, se asocia a un mayor riesgo de enfermedades en el 71% de los casos.

Aquí os dejo un resumen de este estudio con las consecuencias de un exceso de consumo de ultraprocesados, y el grado de credibilidad de la evidencia:

Imagen. Ultra-processed food exposure and adverse health outcomes: umbrella review of epidemiological meta-analyses. Lane, M. (2024)

Se encontraron evidencias muy sugestivas sobre todo con la diabetes tipo II, la ansiedad, falta de sueño y otros trastornos mentales. Además de la mortalidad, por diversas causas o derivada de otras condiciones que también son causadas por el consumo de ultraprocesados. 

El artículo enfatiza la necesidad de más ensayos controlados aleatorizados, para establecer una relación más directa entre el consumo de alimentos ultraprocesados, especialmente con trastornos cardiometabólicos y mentales. Esto teniendo en cuenta que no se pueden realizar estudios a largo plazo debido al riesgo de enfermedades complicadas, y el conflicto ético que comporta esto. 

Aunque la revisión de este artículo haya sido muy amplia, tiene sus limitaciones, y es que no tuvo en cuenta factores de confusión específicos ni patrones dietéticos (reconociendo la posibilidad de sesgos de medición y la complejidad de las interacciones en los patrones dietéticos). Sin embargo, esto no quiere decir que no se puede confirmar que el consumo general de ultraprocesadoes está consistentemente vinculado  a un mayor riesgo de enfermedades crónicas. 

Entonces, lo que la ciencia ha encontrado, apoya firmemente las recomendaciones de reducir el consumo de alimentos ultraprocesados y mejorar la calidad general de la dieta para lograr mejores resultados de salud.

¿Cómo afectan a nuestra salud?

El problema de los alimentos ultraprocesados, es que son “prácticos”, fáciles de llevar y consumir en cualquier lugar. Además, el marketing de estos productos, los suele hacer muchísimo más atractivos. Esto facilita que la gran mayoría prefiera comprar estos productos, y no otros más saludables, que requieren preparación previa.

Se ha visto que el consumo de alimentos ultraprocesados, cuanto más mayor, más se asocia a un declive de la calidad nutricional de la dieta (3). Así mismo, mayor es la ingesta de energía, grasas saturadas, azúcares, y menor consumo de fibras, proteínas y potasio, por no mencionar las frutas y verduras. 

Varias investigaciones relacionan el consumo de ultraprocesados con un riesgo aumentado de trastornos, enfermedades y muertes prematuras. Estos alimentos (2) aumentan el riesgo de condiciones cardiometabólicas, respiratorias, gastrointestinales, trastornos mentales, cáncer, metabólicas e incluso de la muerte.

Se han encontrado vínculos con adiposidad, diabetes tipo II, hipertensión, dislipidemia, hiperuricemia, enfermedades CV, varios tipos de cáncer, cirrosis no-alcohólica… Y esto se ha visto en muchísimos estudios a lo largo de los años.

Hay diversos motivos por los que afecta a la salud negativamente, además del consumo más elevado de grasas, azúcares y sales. En un estudio se vio que aunque el consumo de estos se regule, los ultraprocesados siguen teniendo efectos adversos. Provocan una disminución de la cantidad de agua consumida, el aumento de consumo de aditivos, como los edulcorantes o emulsionantes que dañan la microbiota intestinal. Algunos de estos son adictivos, favoreciendo el consumo excesivo. 

Como una pequeña conclusión…

Es evidente que el consumo de ultraprocesados es muy perjudicial para la salud. Las directrices brasileñas dan una regla de oro: “Preferir siempre alimentos naturales o mínimamente procesados ​​y platos y comidas recién hechos a los productos ultraprocesados”, y creo que es algo que todo el mundo debería de aplicar en su dieta.

Toda la evidencia que se ha encontrado a lo largo de los años demuestra la necesidad de investigaciones urgentes y acciones de salud pública para reducir el consumo de alimentos ultraprocesados y mejorar los resultados de salud. 

Es esencial tener políticas efectivas a nivel local, nacional e internacional para frenar la producción y el consumo de estos productos y proteger tanto la salud humana como el medio ambiente. 

Por ejemplo, en Cataluña ya han habido algunos años en los que se organizan campañas en las escuelas, en que se reparten frutas gratuitas para los alumnos algunos días a la semana, para promocionar una alimentación más saludable. 

Bibliografía

  1. Katherine D. McManus. (2020, January 9). What are ultra-processed foods and are they bad for our health? HarvardHealthPublishing. https://www.health.harvard.edu/blog/what-are-ultra-processed-foods-and-are-they-bad-for-our-health-2020010918605 
  2. Lane, M. M., Gamage, E., Du, S., Ashtree, D. N., McGuinness, A. J., Gauci, S., Baker, P., Lawrence, M., Rebholz, C. M., Srour, B., Touvier, M., Jacka, F. N., O’Neil, A., Segasby, T., & Marx, W. (2024). Ultra-processed food exposure and adverse health outcomes: umbrella review of epidemiological meta-analyses. BMJ, e077310. https://doi.org/10.1136/bmj-2023-077310 
  3. Levy, R. B., Barata, M. F., Leite, M. A., & Andrade, G. C. (2024). How and why ultra-processed foods harm human health. Proceedings of the Nutrition Society, 83(1), 1–8. https://doi.org/10.1017/S0029665123003567 

Entrada de blog en colaboración con Rofayda Bakkali, estudiante de Medicina.

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