Síndrome de realimentación: cuando volver a comer también necesita acompañamiento profesional

¿Qué es el sd de realimentación?

El sd de realimentación (SR), viene dado posteriormente a un tiempo prolongado de hambre intensa, seguido de una repleción nutricional, debido, comúnmente a una rehabilitación nutricional en pacientes con anorexia nerviosa, u otras condiciones similares. 

Durante la desnutrición prolongada, el cuerpo se adapta a la falta de nutrientes, ralentizando el metabolismo y utilizando las reservas de grasa y músculo para obtener energía. Cuando se introduce alimento de nuevo, el cuerpo experimenta un cambio abrupto en su metabolismo, lo que puede provocar desequilibrios graves de electrolitos y minerales.

Sus consecuencias son afectaciones en el equilibrio de electrolitos y fluidos y del metabolismo, manifestándose a nivel cardiopulmonar, hematológico y neurológico. 

¿Cómo afecta al cuerpo?

La inanición conlleva una elevación en la gluconeogénesis y la proteólisis (síntesis de glucosa y degradación proteica), disminuyendo las vitaminas y los electrolitos intracelulares. 

Cuando se realimenta tras un largo periodo de inanición, los niveles de glucosa incrementan, junto con la síntesis y secreción de insulina. Esto hace que iones de potasio y fósforo entren a la célula, causando hipocalemia e hipofosfatemia.

La hipocalemia afecta a nivel cardíaco, con arrítmias, debilidad muscular y estrés respiratorio; la hipofosfatemia afecta la función cardíaca, el suministro de oxígeno y los músculos respiratorios, conllevando a un fallo orgánico total.

La hipomagnesia también actua, empeorando la hipocalemia y afectando funciones neuromusculares. 

El desequilibrio electrolítico incrementa el riesgo de arritmias cardíacas, hipotensión, cardiomiopatías, shock, bradicardia, taquicardia o paro cardiaco. También puede afectar a nivel renal, con fallo renal, acidosis metabólica o incluso necrosis tubular. A nivel pulmonar, puede provocar fallo respiratorio, edema o hipoventilación. 

Incluso llega a afectar el sistema gastrointestinal, con diarrea o estreñimiento, nausea, vómitos y paralización del íleo. 

En consulta se trabaja en muchos casos ya desde la prevención.

Antes de empezar con la realimentación, es importante valorar el estado del paciente: peso, parámetros cv, edemas, balance hídrico y analíticas. (3)

Para prevenir el sd de realimentación, se calcula el riesgo mediante unos criterios (2): 

Las complicaciones de este síndrome pueden ser fatales, para prevenirlo, lo esencial sería establecer un plan de soporte nutricional. Los nutricionistas se encargan de identificar los pacientes con riesgo de padecer el síndrome, y típicamente, la realimentación se realiza gradualmente, empezando con 1000-1200 calorías e incrementando este valor lentamente (start low and go slow). 

Es necesario valorar el posible uso de suplementos, además de vitamínicos y minerales; hipercalóricos. Además, es clave una monitorización estrecha, clínica y analítica, sobre todo durante la primera semana. (2)

Sobre el tratamiento

Si después de realimentar al paciente, se manifestan síntomas y signos de este síndrome, los profesionales sanitarios se enfocan en restablecer el estado de homeostasis y evitar complicaciones más severas.

El tratamiento puede requerir ingreso en UCI, junto con diversas medidas para conseguir una estabilización del paciente: se reducirá el aporte nutricional, o incluso se detendrá. La realimentación debe implementarse de manera progresiva para lograr mejores resultados. 

Algunos estudios indican que las dietas altas en calorías son más efectivas para aumentar el peso rápidamente en adolescentes hospitalizados. Restaurar el peso también puede revertir retrasos en el crecimiento y desarrollo físico y cognitivo en pacientes jóvenes. No obstante, la seguridad de protocolos más agresivos no ha sido bien estudiada, y es necesario equilibrar el riesgo de desarrollar SR con los beneficios de una ganancia de peso más rápida. 

Algunos estudios retan el método de iniciar con una ingesta calórica baja; sugiriendo que es mejor una toma elevada de calorías (1500-2500kcal/dia) y a mayor rapidez. Esto evita la pérdida de peso inicial, y menos tiempo intrahospitalario sin incrementar el riesgo de SR. (3)

Un ensayo aleatorio con 18 pacientes, vio que una dieta alta en calorías, resultaba en un IMC elevado, sin afecciones médicas, además de las que venían relacionadas con la malnutrición previa. El caso es, que algunas guías actuales, previenen el SR, pero retrasan la ganancia de peso y alargan la hospitalización, por eso se está intentando encontrar métodos menos estrictos que aceleren la recuperación del paciente. (3) 

En una revisión sistémica, se analizaron diversos estudios para ver qué tipo de tratamiento es más efectivo (4). Se concluyó que la severidad de hipofosfatemia o de SR, es muy probable que se relacione más con la malnutrición que no con la ingesta calórica. Con suplementación y revisión constante de analíticas, una dieta alta en calorías o realimentación rápida en niños o adolescentes, podría ser efectiva y segura. Asímismo, podría disminuir la estancia en hospital y ayudar ganar peso, lo cual ayuda con la recuperación a largo plazo. 

Sin embargo, un otro estudio de revisión sistémica (5), vio que los estudios tienen muchas limitaciones metodológicas y diseños heterogéneos, lo cual no permite llegar a una conclusión definida. Pero también se inclinan hacia la conclusión que llegaron en otros estudios ya mencionados (3,5): que un tratamiento más “agresivo” podría ser más efectivo.

Conclusión

El síndrome de realimentación es una complicación grave que puede surgir durante la rehabilitación nutricional de pacientes con anorexia nerviosa. Se caracteriza por desequilibrios electrolíticos, metabólicos y de fluidos, que afectan principalmente al sistema cardiovascular, respiratorio, neurológico y muscular. 

La prevención del SR es fundamental y se basa en una realimentación lenta y controlada, monitoreando continuamente el paciente y adaptándose a sus necesidades. Aunque es esto lo que se ha hecho generalmente en los últimos años, algunos estudios sugieren que dietas con mayor aporte calórico pueden ser más efectivas para mejorar la ganancia de peso sin aumentar el riesgo de SR. Sin embargo, aún se requieren más estudios para definir el mejor enfoque terapéutico. 

Si has pasado por una restricción prolongada, un TCA o un periodo de desnutrición, volver a comer no debería hacerse desde el miedo ni en soledad. El síndrome de realimentación es una complicación real, pero prevenible, cuando el proceso se acompaña de forma individualizada y respetuosa. 

Como dietista-nutricionista, puedo ayudarte a retomar la alimentación de manera segura, progresiva y adaptada a tu historia, cuidando no solo tu cuerpo, sino también tu relación con la comida. 

Si sientes que este proceso te genera dudas, ansiedad o inseguridad, estar acompañada puede marcar la diferencia. 

Bibliografía

  1. Persaud-Sharma, D., Saha, S., & Trippensee, A. W. (2024). Refeeding Syndrome. In StatPearls. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK564513/
  2. Martin Eduardo Martínez-Ruiz, & Valeria Enríquez-Robles. (2021). Alteraciones metabólicas y nutricionales en adolescentes con anorexia nerviosa: síndrome de realimentación . Boletín Clínico Hospital Infantil Del Estado de Sonora, 38(2), 118–125.
  3. Skowrońska, A., Sójta, K., & Strzelecki, D. (2019). Refeeding syndrome as treatment complication of anorexia nervosa. Psychiatria Polska, 53(5), 1113–1123. https://doi.org/10.12740/PP/OnlineFirst/90275 
  4. Mosuka, E. M., Murugan, A., Thakral, A., Ngomo, M. C., Budhiraja, S., & St. Victor, R. (2023). Clinical Outcomes of Refeeding Syndrome: A Systematic Review of High vs. Low-Calorie Diets for the Treatment of Anorexia Nervosa and Related Eating Disorders in Children and Adolescents. Cureus. https://doi.org/10.7759/cureus.39313
  5. Lopes, H. C. B., Mazzolani, B. C., Koritar, P., & Cordás, T. A. (2023). Characterization of refeeding protocols for under 18 years old hospitalized patients with anorexia nervosa: A systematic review. General Hospital Psychiatry, 85, 43–54. https://doi.org/10.1016/j.genhosppsych.2023.09.007 

Blog en colaboración con Rofayda Bakkali, estudiante de Medicina.

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