Seguramente has oído hablar de los cheat meals. En que una persona que se encuentra en proceso de dieta, se da permiso para dedicar un día a la semana para “disfrutar” de una comida “prohibida”. Ya sea una pizza grande, un helado doble o unas patatas fritas, etc. Cualquier cosa que no puedas comer durante esta dieta, o mejor dicho, restricción alimentaria.
Sin embargo, si enfocamos una visión crítica sobre esto, veremos que se puede cuestionar si realmente se trata de un simple cheat meal o más bien un atracón programado.
En el blog de hoy vamos a hablar de los riesgos que supone seguir este tipo de hábitos en la alimentación.
¿Qué es un cheat meal?
Un cheat meal (comida trampa en castellano), es una comida puntual, completamente subjetiva, que te permite salir de las normas estrictas de la dieta que estés siguiendo. La idea es disfrutar de un alimento, comúnmente, hipercalórico e “insano”, para motivar la adherencia a la dieta y asociarlo a un “premio”, por seguir las restricciones.
¿Qué es un atracón de comida? (1)
Un atracón consiste en un episodio en el que una persona consume una gran cantidad de comida (mucho más grande que lo habitual), en un corto período de tiempo, acompañado por una sensación de pérdida de control.
Además, afecta a nivel psicológico, porque se suele acompañar por emociones intensas como culpa, vergüenza o ansiedad después del episodio.
Esto se puede convertir en un ciclo vicioso, en el que la persona puede pasar por períodos en los que intenta restringir la alimentación, con la intención de compensar… Lo cual puede aumentar las ganas de comer y reiniciar el ciclo de atracones continuos.
Atracón programado: el principal problema
Ahora que entendemos ambos conceptos, vamos a hablar de lo que pasa cuando el cheat meal deja de ser un alimento inocente y se convierte en un potencial trastorno alimenticio.
En un estudio del año 2018 (2), se analizó a un grupo de 248 adolescentes para valorar su comportamiento de salud mediante varias encuestas y calculando la frecuencia y motivación. Se pudo concluir que los cheat meals no se relacionaban con malestar psicológico o deterioro funcional. Los hombres mostraban más conexión con un aumento de síntomas de trastornos alimentarios y episodios de atracones, sobre todo aquellos que querían ganar músculo.
Para la mayoría, los cheat meals eran un mecanismo de afrontamiento por varias razones, sin daño significativo. Sin embargo, recalcan el papel que tiene en trastornos alimenticios y que esto requiere más investigación para clarificar los efectos.
¿Hacer cheat meals siempre se relaciona con trastornos alimentarios?
Otro estudio (3) del año 2023, que tuvo lugar en Canadá con más de 2000 jóvenes, y que siguió un método más riguroso de evaluación, llegó a una conclusión parecida. Se vio que todos los usuarios que participaban en los cheat meals tenían más probabilidades de tener conductas alimentarias desordenadas.
Es más, mostraron puntuaciones elevadas de psicopatología de trastornos alimentarios, con patrones ligeramente diferentes entre los géneros. Estos patrones se basaban en que, por una parte, los hombres informaron un consumo en alimentos altos en proteínas, mientras que las mujeres, consumían alimentos lácteos, salados o dulces.
Se puede asumir que los hombres utilizan el cheat meal para catalizar el crecimiento muscular. En cambio, las mujeres lo utilizan para prevenir episodios de atracones o aliviar antojos de alimentos restringidos.
Por otra parte, las personas transgénero o no conforme con su género (TGNC), no presentaban ningún patrón de preferencias. Pero sí que un 10% de ellos presentaba un consumo de más de 3000 calorías aproximadamente, en su cheat meal.
Esto podría demostrar que las comidas cheat meal se alinean más con episodios de atracones en personas TGNC en comparación con los hombres y las mujeres.
En este estudio se llegan a más conclusiones interesantes…
Cabe recalcar que la media de cheat meals en los 12 meses era igual para los 3 grupos. Sin embargo, las mujeres presentaron una media más elevada en los últimos 30 días: 7 cheat meals, lo que equivale a 2/semana. Aunque no se pueda confirmar, se puede especular que los cheat meals tienen un objetivo diferente en las mujeres que en otros grupos.
Los hombres mostraron tasas altas en atracones, ejercicio compulsivo y ayunos con el objetivo de controlar el peso y la forma corporal. Entre los participantes TGNC, se vio una alta asociación entre los cheat meals y atracones, con un consumo muy elevado de comida.
Finalmente, se encontró que hacer cheat meals se asociaba significativamente con una mayor psicopatología de trastornos alimentarios, medida mediante la puntuación global EDE-Q. Los hombres experimentaron efectos ligeramente más fuertes que las mujeres y los participantes TGNC.
Sin embargo, se destacan limitaciones: en la generalización y posibles sesgos, además de la imposibilidad de sacar conclusiones causales sobre las comidas trampa y los comportamientos de los trastornos alimentarios. Entre los puntos fuertes del estudio, se incluyen una muestra amplia y diversa y una evaluación detallada de la participación en las comidas trampa.
Para ya concluir un poquito por aquí…
La práctica de los cheat meals, si bien se creó con una buena intención, plantea riesgos significativos desde diversas perspectivas. Los estudios sugiere que puede asociarse con conductas alimentarias desordenadas y psicopatología de trastornos alimentarios en ciertos grupos poblacionales.
La principal preocupación radica en que la creación de este hábito, puede convertirse en atracones programados, especialmente en contextos de restricción alimentaria. No solo eso, sino que puede incitar a llevar a cabo otros comportamientos característicos de otros trastornos alimenticios.
Es crucial que se lleven a cabo más investigaciones que puedan determinar más específicamente los efectos y consecuencias de los cheat meals, pero de momento, es evidente que sí presentan riesgos en la relación con la comida.
Mensaje final para ti:
Si al leer este artículo te has dado cuenta de que los cheat meals no te dan la paz que prometen y que, en el fondo, se parecen más a atracones “permitidos” que a una relación sana con la comida, no tienes por qué seguir gestionándolo sola/o.
En consulta trabajamos juntas para salir del ciclo de restricción–compensación, entender qué hay detrás de esa urgencia por comer y construir una forma de alimentarte que sea sostenible, flexible y sin culpa. Si sientes que este tema te toca de cerca, quizá este sea un buen momento para pedir ayuda y empezar a hacer las paces con la comida.
Bibliografía
- Trastorno por atracones. (2024, May 15). Mayo Clinic. https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/binge-eating-disorder/symptoms-causes/syc-20353627
- Murray, S. B., Pila, E., Mond, J. M., Mitchison, D., Blashill, A. J., Sabiston, C. M., & Griffiths, S. (2018). Cheat meals: A benign or ominous variant of binge eating behavior? Appetite, 130, 274–278. https://doi.org/10.1016/j.appet.2018.08.026
- Ganson, K. T., Cunningham, M. L., Pila, E., Rodgers, R. F., Murray, S. B., & Nagata, J. M. (2022). Characterizing cheat meals among a national sample of Canadian adolescents and young adults. Journal of Eating Disorders, 10(1), 113. https://doi.org/10.1186/s40337-022-00642-6
Entrada de blog en colaboración con Rofayda Bakkali, estudiante de Medicina.