Al entrar en cualquier farmacia, supermercado, tienda naturista o de suplementación, encontramos secciones de “alimentos dietéticos” y suplementos nutricionales, con el objetivo de vender productos que supuestamente te aportarán “más salud” o que te ayudarán a arreglar algún problema de salud que quizás ya sufres.
La EFSA (Autoridad Europea de la Seguridad Alimentaria) define los suplementos dietéticos como fuentes concentradas de nutrientes u otras sustancias (por ejemplo, aceites de pescado) con un efecto fisiológico o nutricional, comercializados en formas farmacéuticas como tabletas, cápsulas, polvos y líquidos, diseñados para ser tomados en cantidades unitarias para complementar la dieta.
Con el reconocimiento de algunos de los beneficios, el uso de suplementos está siendo aceptado más ampliamente por las comunidades médicas y nutricionales, sin embargo, muchos estudios presentan evidencia mixta sobre si realmente proporcionan beneficios.
¿Qué esta pasando con la suplementación?
Es cierto que a medida que el cuerpo envejece, disminuye la ingesta calórica y proteica; e incluso en adultos sanos, la ingesta de micronutrientes suele ser menor a la adecuada.
Y, aunque las vitaminas, los minerales y otros suplementos son generalmente seguros en dosis altas, existen algunas cuestiones de seguridad relevantes en el contexto de la amplia disponibilidad de suplementos sin receta médica.
Para algunos, la gran cantidad de productos nutricionales de venta libre parece innecesaria, se cree que llevar una dieta equilibrada, saludable y completa ya proporciona todas las vitaminas y minerales que un individuo necesita.
Resulta interesante recalcar que el uso de multivitamínicos puede ser insuficiente para necesidades específicas, y ciertas combinaciones o cantidades de suplementos pueden ser ineficaces o potencialmente dañinas.
Esto es algo importante a tener en cuenta ya que está muy normalizado el uso de estos multivitamínicos sin recomendación profesional.
Los efectos fisiológicos que pueden tener los suplementos, en cantidades aproximadas a referencias de la EU RDA (the European plug-in to the Research Data Alliance), se conocen bien para la reducción del riesgo de deficiencia de micronutrientes. Sin embargo, los efectos de los suplementos consumidos en cantidades superiores, tanto positivos como negativos, han atraído bastante atención.
Por este motivo, varias autoridades han establecido límites superiores (UL) para la ingesta de vitaminas y minerales, y la Unión Europea (UE) también ha fijado niveles máximos permitidos (MPL) de vitaminas y minerales en complementos alimenticios.
¿Por qué motivos se suele consumir suplementos nutricionales?
En un estudio realizado por Bailey R.L. y Frei B., en el que se realizaron encuestas a estadounidenses sobre los motivos por los cuales toman suplementos nutricionales, se encontraron los siguientes resultados: el 45% los consume para mejorar la salud y el 33% para mantenerla. Las mujeres toman calcio para salud ósea (36%) y los hombres para salud cardíaca o para disminuir el colesterol (18%). Adultos mayores de 60 años mostraban más preferencias relacionadas con la salud cardíaca, ósea o articular y ocular.
Solamente un 23% de los productos se utilizaban en base a una recomendación por parte de un profesional.
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Entrada en colaboración con Rofayda Bakkali, estudiante de primero de Medicina.
Bibliografía
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- Buhr, G., & Bales, C. W. (2010). Nutritional Supplements for Older Adults: Review and Recommendations—Part II. Journal of Nutrition For the Elderly, 29(1), 42–71. https://doi.org/10.1080/01639360903586464
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