¿Crees que sabes de que va eso de la «alimentación intuitiva»?

Antes de entrar en materia… ¿qué entendemos por intuición?

La intuición es una forma de comprensión que surge sin un razonamiento consciente o análisis lógico. 

Es una sensación interna o también llamada coloquialmente “corazonada” que guía a las personas en sus decisiones y acciones, basada en experiencias previas y patrones reconocidos.

Ejemplos: 

  • Sentir que esa persona te transmite confianza aún sin conocerla.
  • Sentir que una decisión es correcta sin poder explicarlo racionalmente.

Hablemos también de la conciencia interoceptiva:

Estrechamente relacionada con la intuición, es la capacidad de percibir y comprender las señales internas del cuerpo, relacionadas con el hambre, la sed, la temperatura, el ritmo cardíaco, la respiración, la necesidad de evacuar, entre otras.  Permite a una persona ser consciente de su estado físico y responder adecuadamente para mantener el equilibrio y la salud del cuerpo.

Ejemplos:

  • Sentir hambre y decidir comer.
  • Notar la necesidad de descansar después de una actividad física intensa.
  • Percibir el aumento de la frecuencia cardíaca en una situación estresante.

Si echamos un vistazo atrás, nuestros antepasados no tenían a nadie que les marcara unas pautas alimentarias, ni que les dijera lo que está bien o está mal, por lo tanto, ellos se basaban en su intuición y en su conciencia, para así saber escuchar las señales y necesidades del cuerpo, reconocer las emociones, y sobre todo, en la adaptabilidad alimentaria.

Una vez aclarado esto, ahora sí que podemos entender mejor el enfoque de alimentación intuitiva.

¿Qué entendemos por alimentación intuitiva?

La alimentación intuitiva se centra en escuchar y respetar las señales internas del cuerpo para decidir cuándo, qué y cuánto comer. 

En 2006, la doctora Tracy Tylka, de la Universidad Estatal de Ohio, publicó un influyente estudio realizado de trescientas estudiantes, que validó tres características  principales de la alimentación intuitiva. (Tylka, 2006):

  1. Darse permiso incondicional para comer el alimento que se desee cuando se tiene hambre.
  2. Comer por razones físicas y no emocionales.
  3. Confiar en las señales de hambre y saciedad para determinar cuándo y cómo comer

A raíz de ese estudio, se fueron ampliando más conocimientos junto con diferentes herramientas para evaluar las características de la alimentación intuitiva, entre ellas, a escala de alimentación de Hawks, compuesta por cuatro componentes:

  1. La ingesta de alimentos se basa en señales internas.
  2. La ingesta de alimentos se basa en influencias externas (estado de ánimo, entorno social…)
  3. La ingesta de alimentos no está basada en dietas, calorías o el deseo de perder peso.
  4. Autocuidado y aceptación corporal.

Por lo que este enfoque se opone a las dietas tradicionales y restrictivas, promoviendo una relación más saludable y natural con la comida. 

¿En qué  principios se basa la alimentación intuitiva?

La alimentación intuitiva se basa en diez principios fundamentales:

  1. Rechazar la mentalidad de dieta: Abandonar las dietas restrictivas y la idea de que hay una dieta perfecta que se debe seguir. Enfádate con la cultura de dieta que promueve la pérdida de peso de forma rápida, fácil y permanente.
  2. Honrar el hambre: Escuchar y responder a las señales de hambre del cuerpo. Nutre a tu cuerpo con la energía y los carbohidratos adecuados. Aprende a respetar esta primera señal para reconstruir la confianza en ti y en la comida.
  3. Hacer las paces con la comida: Date permiso incondicional para comer todos los alimentos en la dieta sin sentir culpa o vergüenza.
  4. Desafiar a la policía de la comida: Cuestionar y rechazar las creencias que categorizan los alimentos como buenos o malos. La policía alimentaria controla las reglas irrazonables creadas por la cultura de dieta.
  5. Descubrir el factor de satisfacción: Encontrar placer y satisfacción en la experiencia de comer. Cuándo comes lo que quieres, el placer que obtienes es una fuerza poderosa que te ayuda a sentirte satisfecha y contenta.
  6. Percibir la sensación de saciedad: Escucha las señales de tu cuerpo que te indican que ya no tienes hambre y observa los signos que te indican que estás llena, pero sin pesadez.
  7. Afrontar las emociones con amabilidad: Aprender a lidiar con las emociones de manera saludable sin recurrir a la comida como método de afrontamiento. Encuentra otras formas de reconfortarte, cuidarte, distraerte y solucionar tus problemas.
  8. Respetar el cuerpo: Aceptar y respetar el cuerpo tal como es, sin intentar forzar un determinado peso o forma. 
  9. El movimiento: Enfocarse en la actividad física por cómo hace sentir el cuerpo en lugar de hacerlo únicamente para perder peso.
  10. Honrar la salud: Optar por alimentos que respeten tu salud y que te sientan bien. Recuerda que no tienes que comer de forma perfecta para estar sana. El progreso es lo que cuenta, no la perfección.

Beneficios de la alimentación intuitiva

  • Mejora la relación con la comida: Al deshacerse de restricciones y normas, las personas disfrutan más de los alimentos sin sentir culpa.
  • Mejora la salud mental: Disminuye el estrés y la ansiedad asociados con la alimentación y la percepción del cuerpo.
  • Promueve una alimentación más equilibrada: Al prestar atención a las señales del cuerpo, se escogen alimentos que aportan los nutrientes necesarios.
  • Aumenta la autoestima y la aceptación del cuerpo: Fomenta una percepción más positiva del propio cuerpo y de uno mismo.
  • Sostenibilidad a largo plazo: Es un enfoque más duradero y práctico que las dietas restrictivas, ya que se basa en la autorregulación en lugar de normas externas.

Bibliografía

Libro: «Intuitive Eating» de Evelyn Tribole y Elyse Resch.

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